Blog de cine - Crítica de El curioso caso de Benjamin Button
El señor Botón es en realidad un curioso freak de la naturaleza. Nace envejecido y según transcurren los años su cuerpo va rejuvenenciendo. Aunque este plantemiento parece el inicio de una novela de Paul Auster, la película está basada en una historia de F. Scott Fitzgerald, quien no estaría muy contento de que su personaje se haya convertido en un pseudo Forrest Gump. El resultado es una película estéril, prefabricada, de metáfora barata y estética de anuncio de perfume.
Si Forrest Gump era bobo y orgulloso de serlo, en la película de David Fincher no queda muy claro si, además de su evidente problema físico, el señor Botón sufre alguna tara mental. Se comporta como si le faltara un hervor, pero en la trama no hay ninguna indicación de que el señor Botón sea idiota. Según transcurre la película esta dualidad se convierte en el rasgo más interesante de la personalidad del señor Botón. La interpretación de Brad Pitt también ayuda a pensar que el personaje es bobo. Quizás debido a la exigencia del maquillaje, pero el maromo de la Jolie está más inexpresivo y carente de emoción que un gato de cera.
El arte, un concepto que ha sido prostituido y arrastrado por el fango, son innumerables los crímenes cinematográficos que se han cometido con su nombre como salvoconducto. Pero por suerte también han existido casos opuestos, cine supuestamente comercial que se convierte en una elevada expresión artística sin necesidad de ninguna coartada cultureta.


