De los muchos rumores que circulan acerca de esta película, algunos de los cuales, pertenecen ya al folclore contemporáneo, mi favorito es el del distribuidor francés, el cual, al ver la cinta, no pudo aguantar las imágenes violentas, cayó desmayado y se rompió la nariz. No se dejen engañar. La película del realizador serbio Srdjan Spasojevic aporta muy poquita cosa a lo que ya hemos visto en Hostel (Eli Roth, 2006), Martyrs (Pascal Laugier, 2008) o Á l’intérieur (Alexandre Bustillo, 2007).
Se trata de otro edificante ejercicio de torture-porn cuyos trazos más gruesos deslucen unas interpretaciones, en determinadas escenas, sorprendentemente exigentes, y una realización técnica de notable calidad. En lo que respecta al guión, además de las carencias habituales en este tipo de producciones, la película está salpimentada con un discursillo pseudo-político que suena a retórica victimista, lo cual, en boca de un serbio, no deja de tener su gracia, y resulta más falso que la falsa monea (ya saben, la que de mano en mano va y ninguno se la quea). Leer más »



