Blog de cine – Año cero
Jack Black, Jack Black, ¿quién te ha engañado para hacer esta mierda? Señores, no tengo miedo a equivocarme cuando digo que ésta es una de las mierdas más grandes que he visto en mi vida y la mayor de los últimos años.
Una pena que el bueno de Jack Black se haya visto metido en este bodrio y eso que no es la primera vez que aparece en un subproducto de este tipo, pero en esta ocasión ha superado todos los límites humanos. Menos mal que este señor ya tiene el cielo ganado gracias a su papel en Alta fidelidad y a su grupo de música, Tenacious D, que si no, de ésta se iba directo al infierno de los actores.
La película comienza con un planteamiento muy flojito. Los personajes interpretados por Jack Black y Michael Cera son expulsados de su tribu porque, además de ser unos losers que no consiguen destacar en nada, la lían parda y se ganan la enemistad del resto de los miembros del grupo.


Lo mejor (y lo peor) que se puede decir de Frontière(s) es que se trata de una película francesa. Abundan las tomas largas con cámara al hombro, que le otorgan, sobre todo, a la primera parte de la cinta, un cierto aire de reportaje, las formas despreocupadas y el uso de no pocos efectos sonoros y visuales que ya fueron utilizados con mayor acierto en títulos como Requiem for a dream (Darren Aronofsky, 2000). No obstante, el punto más flojo de toda la película es, sin lugar a dudas, el guión (escrito por el propio director, Xavier Gens). La historia da comienzo con un alegato a favor de los jóvenes desheredados de la sociedad. Dicha defensa consiste en una voz en off acompañada de imágenes de rabiosos enfrentamientos entre grupos de manifestantes y fuerzas del orden público (ya saben, barricadas, coches ardiendo por los cuatro costados y, de fondo, los antidisturbios dispuestos como si fuesen las huestes romanas de Astérix) supuestamente provocados por el auge de la extrema derecha en el panorama político nacional.


