Blog de cine – Crítica de Brácula: Condemor II
El arte, un concepto que ha sido prostituido y arrastrado por el fango, son innumerables los crímenes cinematográficos que se han cometido con su nombre como salvoconducto. Pero por suerte también han existido casos opuestos, cine supuestamente comercial que se convierte en una elevada expresión artística sin necesidad de ninguna coartada cultureta.
La película que nos ocupa pertenece a este segundo grupo, podría parecer que es un vehículo para el lucimiento del cómico de moda, como fue su floja primera parte. Nada más lejos, nos encontramos con la explosión en su dimensión renacentista de uno de los grandes genios del siglo XX, demostrando que no hace falta una gran pretenciosidad ni poses afectadas para rodar una obra maestra. Va más allá, y en una arriesgada apuesta por el cine amateur y sincero, demuestra que la carestía de medios tampoco tiene por qué ser un obstáculo, adelantando por la derecha a los adalides del infumable movimiento dogma.



